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Lo que nadie te dice cuando vas a casarte

Casarse no es necesario, y celebrarlo como Lolita Flores, menos aún.

Por mucho que diga Lomana, una boda sin baile sigue siendo una boda.

Y por muy de morros que se ponga tu madre, casarse por la iglesia no es obligatorio, ni muchísimo menos.

No hace falta ser insultantemente joven para llevar un vestido de princesa.

Ni hace falta invitar a 200 personas a un banquete pantagruélico, unas copas en el bar de la esquina, también valen.

Puedes ir a firmar en el juzgado vestida en vaqueros y pedir una pizza para comer.

No necesitas pedida, ni diamante, ni zapatos de Manolo Blahnik.

Las alianzas son un símbolo, puedes llevarlas antes, durante, después, o nunca.

Una boda puede organizarse en un año, en un mes, o en una semana.

La ceremonia tampoco es necesaria, mal que te pese, lo único obligatorio es ir al registro, si quieres que sea legal, vamos...

Puedes invitar a quien quieras y omitir a quien te apetezca, por mucho rebuzno que oigas de fondo.

Para casarse solo hay dos cosas necesarias: querer y quererse.

Todo lo demás es prescindible y meramente accesorio, así que si a algo no te da tiempo, no te agobies y pasa de largo, lo esencial, de seguro, ya lo tienes.



Cómo saber si es ella: tu wedding planner

Te casas, te casas, te casas. Qué ilu.

¿Y ahora por dónde empiezas? Ya tienes el tablero de Pinterest que explota de tanta idea, de tanta foto, de tanta tontada con la que no sabes qué carajo vas a hacer, y le preguntas a tu amiga Jimena que se casó el año pasado, que le llevó la boda esa chica tan mona, que escribe un blog de cerezas y gorriones, ¿o era de tartas y fresas?

¿Qué más da? Te casas.

Y lo quieres todo YA: las guirnaldas de luces, las invitaciones con acuarelas, el vestido con bordados y plumeti, ¡ya has elegido hasta la diadema con tres alturas y borlas cosidas a mano que vas a ponerte!, ¿o mejor un prendido de flores de porcelana?, están tan de moda... ¡o un velo con lazo a lo Audrey Hepburn!

Piano, pianito, que todavía falta mucho y si a estas alturas estás así, cuando queden dos meses no va a haber quien te aguante, fíjate lo que te digo: igual no te casas.

La mayoría de las personas con las que vas a hablar estos próximos meses te van a decir lo mismo: que es TU boda, que es TU día, que TÚ eres la protagonista, que todo debe ser como TÚ digas... Y TÚ que pensabas que el matrimonio era cosa de dos... pues resulta que no, que la vorágine te va a devorar y te va a hacer creer que lo más importante de toda esta historia es que seas la diva de este cuento de hadas que se supone que estás viviendo aunque no lo sepas.

¿Y el novio? Porque hace falta novio pa casarse, que si no, ya te digo yo donde estaba...

Si quieres cinco consejitos para saber cómo elegir tu wedding planner ideal, aquí te los dejo, en formato escrito y en vídeo ya me explayo.
  1. No te fíes de las fotos cuquis: la mitad de lo que está en esas fotos no lo hace la wedding planner, sino los proveedores. Además, muchas veces juegan al "regram" y así confunden...
  2. Habla con ella: intenta no dar muchas pistas de primeras y averigua cuál es su fuerte, la mayoría son auténticos cracks de la decoración y el postureo, otras tienen otros perfiles, si coincide con tus preocupaciones, plantéate contratarla, si no, NO. 
  3. Interésate por la historia de su empresa: todas las wedding planner que yo conozco son mujeres que ya han organizado personalmente su boda y les ha gustado tanto que la repiten una y otra vez con todos sus clientes, por lo que lo más probable es que acaben por convencerte de hacer un mini-clon de su boda en lugar de organizar la tuya propia. Cuidado con ellas, busca a una persona con otro tipo de motivaciones.
  4. Elige un profesional integral: una persona que ORGANICE TODO TIPO DE EVENTOS, frente a una que sólo se dedique a las bodas. Son más creativos, más realistas, cuentan con una red de proveedores más heterogénea, y tienen, por lo general, una alta cualificación profesional. Normalmente aquellos que se dedican exclusivamente al negocio bodas vienen de otros sectores, lo cual está muy bien, pero se pierde el perfil estricto de organizador, que tiene, por lo general, bastantes más tablas.
  5. Cuidado con las recomendaciones: tú conoces bien a tu círculo de conocidos y amigos, si alguien con quien no va tu estilo te recomienda una wedding planner, ten por seguro que no va a coincidir contigo, así que descártala.
  6. Feeling: es una persona con la que vas a hablar mucho durante los próximos meses, además será la única que te aguante las perretas respecto a la decoración, el vestido, los manteles y demás chorriflauteces, por lo que si no te cae bien, apaga y vámonos.

Pues eso...




El diario de la novia, de Petite Mafalda

Si eres una enamorada de los blogs de bodas típicos es imposible que no conozcas a Petite Mafalda, blog cuqui entre los más cuquis, con tintes románticos y buenrollistas, y muy buena edición gráfica, pa qué te voy a decir que no.

Entre la selección de cositas que tienes a tu disposición en su tienda online, te encontrarás El diario de la novia, un cuaderno rosita super coqueto, a caballo entre libro de instrucciones y planificador personalizado para bodas de Mr. Wonderful (otro día si queréis hablamos largo y tendido de la historia de Mr. Wonderful, grandes visionarios de nuestro tiempo...)


La primera parte del libro es más o menos escueta y resume un poquito todo lo necesario para enfrentarte a la cuenta atrás de tu boda, es bastante completa, y en muchos de los aspectos que resalta estoy completamente de acuerdo: he de reconocer que se nota que es un libro escrito por wedding planners, y eso es de mucha ayuda.

Sin embargo, esto es algo que tiene "trampa" y es que, lo que para los organizadores de eventos puede parecer algo sencillo (e incluso obvio), se convierte en un auténtico rompecabezas para personas que nunca se han dedicado a este mundo, y para las que ciertos aspectos que se tratan en este libro pueden resultar bastante confusos. Supongo que está escrito así a propósito, no tendría sentido que una empresa de wedding planners publicara un libro en el que no se diera a entender la necesidad de contratar una wedding planner, ¿no?

La segunda parte del libro es la más extensa: hojas y hojas de fichas, algunas más o menos útiles, otras de puro relleno, para que la futura novia pueda ir apuntando sus citas, opciones de proveedores, presupuestos etc.

La idea es bastante buena, y mi impresión general del libro también. De hecho, me ha impresionado lo suficiente para recomendároslo si os gusta la papelería en general y las cosas cuquis en particular, porque seguro que le dáis mucho uso.

Eso sí, es incompatible con aquellas que no estén acostumbradas a apuntarlo todo...

Guía para novios

Hace un mes publiqué un vídeo explicativo con mi guía personal para aquellos novios que están organizando su boda y no saben por dónde empezar.

En Internet hay guías para todos los gustos, y no voy a decir que la que yo os traigo aquí sea la mejor, pero yo sí creo que es la menos complicada.

Os dejo más abajo mi vídeo, y en futuras ediciones iremos profundizando en cada paso para que no os perdáis en la vertiginosa tarea de organizar una boda si lo tenéis que hacer vosotros solos.


También os dejo aquí el documento en pdf.

¡Espero que os sea de ayuda! 


Wedding planner sí o no

Hace algunos años habría sido impensable contratar un profesional exclusivamente para la organización integral de tu boda, esas extravagancias quedaban relegadas a la industria cinematográfica, que, en la mayoría de los casos, ridiculizaba la figura, como en la película “El padre de la novia” (algún día os explicaré por qué esta película me parece más un drama que una comedia familiar), o la revestía de un halo idílico y surrealista como en “Planes de boda” de Jennifer López (metiendo el miedo en el cuerpo de las novias ya que en esta película la wedding planner le levanta el futuro marido).

Hoy en día, sin embargo, ser wedding planner es el oficio de moda, y tener una wedding planner para la organización de tu boda es un símbolo de estatus; eso que antes era de snobs sigue siendo de snobs, pero ser snob también está de moda.

A todas las novias les invade el deseo de compartir con el mundo todos los aspectos de su enlace, cada detalle es especial y único, y no les es suficiente con sus redes sociales, con sus amigos y familiares, también quieren ser protagonistas del artículo de turno en un blog, de las bucólicas fotografías de una cuenta de Instagram con miles de seguidores... de su propio “cuento de hadas” 3.0.


Pero, ¿es necesario contratar una wedding planner?

Pues depende de lo que quieras para tu boda. Es completamente necesario si quieres una boda al más puro estilo Lady Di; no es necesario si tu pretensión es organizar un evento íntimo y familiar.

Ahora bien: el mercado de las bodas ha sufrido una transformación vertiginosa en los últimos años, se gasta más, mucho más, y se desdobla hasta la saciedad el concepto, para abarcar cada vez un número más amplio de servicios y de sectores profesionales, que aprovechan el tirón como pueden para abrirse camino en un negocio que da mucho dinero y funciona como un reloj, retroalimentándose del boca a boca y el puro postureo, pero que es letal con las empresas que no son capaces de seguir su ritmo.

Un día estás arriba y al siguiente eres obsoleto: es algo que les ha pasado a las mesas dulces y tartas de fondant, que han tenido su momento y ahora sufren una caída estrepitosa; es lo que les auguro a los Food trucks y a los letreros luminosos con las iniciales de los novios o la palabra LOVE a la entrada del jardín.

Y a este monstruo que son las bodas hoy en día, hay que saber domesticarlo, no todos tienen la sangre fría ni la destreza técnica que garantiza que tu boda no se les vaya de las manos y parezca un circo, y desde luego, una novia sola, sin asesoramiento de ningún tipo (y no me refiero a tu madre, tu tía y tu suegra) se puede volver loca ante la ingente oferta y el indiscriminado bombardeo de la publicidad nupcial.

Las bodas tienen dos caras, la menos visible es la del amor de sus contrayentes.

Muy pronto muchas sorpresas

No todo iban a ser largas reflexiones en frente de una cámara, que aburridos os tengo...

Ya que cada vez que abro una revista de novias (y compro muchas, los de Vogue y Telva deberían darme acciones o algo), se me ocurren ideas para compartir con vosotras, pues he pensado que por qué no aprovechar que Internet nos brinda este maravilloso espacio abierto a la diarrea verbal de gente como yo, y de manera totalmente gratuita, inaugurar este blog de TODO lo relacionado con la organización de bodas.

Y cuando digo todo, es todo, no solo vestidos de novia y decoraciones florales ahí a lo loco...

Mientras esperas con avidez leer mi primer artículo, te dejo mi último vídeo, casi 14 minutos de discurso dialéctico.


Estoy haciendo lo posible por abreviar porque entiendo que soy un poco peñazo.

¡Gracias y hasta muy pronto! 
(Espero)